Leer en 2018: una estrategia.

En posts anteriores propuse una estrategia lectora para evitar los cantos de sirena de la ruidosa actualidad y mantener cierta coherencia entre lo que realmente nos interesa y lo que finalmente leemos. El reto no es menor, así que vuelvo este año con la misma idea y elevadas expectativas de retorno.

Si validamos el criterio de seleccionar valores en bolsa que tengan una sólida historia a sus espaldas, no hay razón para hacer algo distinto con los libros. Nada de book timing, best seller shopping o cocktail reading. La estrategia se basa en invertir en títulos que el tiempo haya tenido la amabilidad de contrastar y optimizar así el recurso más escaso: el tiempo. Cuidado con los éxitos que a juicio del editor deberían leerse en las escuelas, suelen pasar al estante de los prescindibles cuando llega el siguiente lanzamiento. Si a una cuidada selección le añadimos la rutina de una programación mensual, podremos formar una cartera que no solo sea un disfrute sino que componga resultados significativos con el trascurrir del tiempo. Si aun así alguno de los títulos no cumple las expectativas, siempre queda cerrar la posición y rotar cartera. Hay otras estrategias, pero atentos a que nuestra libre y puntual voluntad coincida sospechosamente con la publicidad de Amazon o el primer expositor de su librería habitual porque el coste de oportunidad es alto.  

Para 2018 y como en años anteriores busco un cierto equilibrio entre los temas que me interesan. Inversión, historia económica y política, psicología, o los confusamente denominados libros de autoayuda son lo más frecuentes. La presencia menor de obras de ficción ya es lamentablemente una tradición, el año que viene sin falta a por esa docena de clásicos... El plan de 2018 contiene nuevamente un hilo temático sobre el periodo de entreguerras, tiempo fascinante en el que la sociedad europea se enfrentó con enormes contradicciones sociales y espectaculares errores políticos y económicos. En 2017 sobresalieron La compañía K, Diary of an austrian middle class woman 1914 1924 o El mundo de ayer de Zweig (título que sustituyó en agosto a Born to run, que he pospuesto para momentos más rockeros). Para este año hay varios escritos que profundizan en los años veinte y treinta siguiendo recomendaciones de mis podcasts favoritos y de algún tuitero respetable  (Only yesterday: an informed history of the 20´s (Frederick Lewis Alleen), Once in Goldconda: a true drama of Wall Street 1920-1938 (John Brooks), The great depression: a diary (Benjamin Roth), El tiempo de los regalos (Patrick Leigh Fermor) y La fractura (Philipp Blom)). Dos de los títulos de ficción (Hotel Savoy de Joseph Roth -estupendo libro leído en enero- y El desertor de Siegfried Lenz) están ambientados en una Europa rota al final de la segunda guerra.

La lista incluye clásicos de las finanzas (The four pillars, Market wizards, el legendario Peter Cundill, The origin of wealth de Beinhoker, el libro de Gerald Loeb, etc.) que se añaden al ya poblado estante de clásicos de la inversión. Incluye la relectura del último trabajo de uno de mis favoritos, Michael Mauboussin (The success equation), en el que trata de distinguir la verdadera habilidad de la mera suerte con el rigor y pragmatismo que caracteriza al autor. Aprovecho para recomendar todo lo que publica Mauboussin, y muy especialmente los papers técnicos. Con respecto de los libros financieros del pasado año, algunos resultaron extraordinarios (House of debt, The new money masters, Expectations investing...) pero confieso que otros los he encontrado menos interesantes para el reconocimiento que tienen (The money game de Adam Smith, Piense y hágase rico, el libro de John Neff, The dao of capital...). The Undoing Project de Michael Lewis ha sido interesante sin más, y disperso en los detalles de la obra de Kanheman y Tversky.

Las biografías son una excelente forma de conocer un tiempo histórico de la mano de un personaje sobresaliente. Ahí se encuentran para 2018 la dinastía Davis y la bio del agresivo inversor Carl Icahn (atentos al subtítulo: un renegado del capitalismo). En el caso de la dinastía Morgan, mi interés ha surgido tras leer las dos bios del especulador Jesse Livermore, en las que emerge inmensa la figura de John P. Morgan cuya perspicacia para las finanzas era reconocida unánimemente por los de su época. No he encontrado una bio específica, pero Ron Chernow es un valor seguro para acercarse a los Morgan.

Otros títulos completan la lista. El hombre más rico de Babilonia (leído ya en enero, curioso sin más), Sapiens, The better angels of our nature (muy recomendado por Bill Gates, de Pinker me resultó fascinante The Blank Slate sobre el alcance de genética en determinar cómo somos), textos de Charlie Munger, la historia de la mano de Will Durant, el archicomentado libro de Ben Horowitz sobre construir nuevos negocios (igual en 2018…) o Shamtaram (una larga novela ambientada en la India que aterriza en la lista tras una fervorosa recomendación). Tengo mucho interés en Quiet (Susan Cain) sobre el poder de la concentración en un mundo hiperconectado, siguiendo el fantástico  Deep work de Carl Newport que me ocupó parte de las navidades pasadas. En mi opinión, es un tema que se van a desarrollar mucho en los años venideros por su impacto en la productividad y el bienestar de las personas.

En el caso de Montaigne, lo he reservado para el sosiego del verano sugerido por uno de mis podcasters favoritos, Patrick O´Shaughnessy (el podcast se llama "Invest like the best", pero las recomendaciones de lectura van desde el budismo a las carteras quant).

Vamos.